El Arquetipo del Rebelde
My rebel archetype

El Arquetipo del Rebelde

El Arquetipo del Rebelde

Por Isabel Galiardo

Los arquetipos son patrones que concentran la totalidad de la experiencia colectiva de la humanidad y que viven en nuestra mente inconsciente. Nos podemos identificar con todos ellos en mayor o menos grado, sin embargo son solo unos cuantos los que definen nuestra personalidad. Identificar nuestros patrones arquetípicos nos proporciona un mapa de nuestras fortalezas, debilidades y valores. 

Este es un ejercicio de exploración en el que me embarqué con uno de mis principales arquetipos.

El arquetipo del Rebelde en mi

Crecí en una familia poco convencional, mis progenitores fueron definitivamente ambos personalidades rebeldes. Una modelo y un actor, pareja atípica para la España de Franco. Nuestra forma de vida inspiraba una mezcla de admiración y desaprobación. Mi madre fue una mujer de carácter y gran carisma que siempre fomento el cuestionamiento de las reglas y favoreció la libertad por encima de la obediencia. Mi padre era una fuerza de la naturaleza a quien los limites le resultaban ajenos, hacia y decía lo que quería.

De pequeña quería ser como los demás niños, envidiaba sus vidas y me sentía avergonzada por ser diferente. Mas tarde, en mi adolescencia, me di cuenta de que en realidad había recibido un valioso regalo. No tener que obedecer una autoridad externa me proporcionó una fuerte confianza en mi voz interior. No encajar en ningún molde me proporciono una enorme libertad para explorar fuera de lo convencional. Esto ha sido una constante en mi vida.

En mi biografía se puede reconocer la presencia de este arquetipo en casi cada una de mis decisiones vitales, marcadas por la búsqueda de autenticidad y coherencia con mis valores.

Decidí ser madre con 21 años. En ese momento lo políticamente correcto para una mujer era desarrollarse profesionalmente, yo opte por una forma de vida que era percibida como un retroceso socio-cultural. Sentía una fuerte vocación maternal y la imperiosa necesidad de crear un hogar que me proporcionase la estabilidad de la que había carecido. No fue fácil, ir en contra de la corriente puedes ser solitario. Mientras mis amigos  viajaban por el mundo y salían de fiesta, yo preparaba papillas y paseaba a mi bebe por el parque.

Me casé una vez nacidos mis tres hijos. El mayor tomo fotos del evento y nos alojamos los cinco en la suite nupcial a la que hubo que añadir varias camas supletorias y una cuna. Escogí caminos alternativos tanto para dar a luz como para educar y cuidar de mis hijos. Exploré caminos que estuvieran en consonancia con mis valores en lugar de conformarme con lo establecido. 

Mi vida profesional también ha sido la de una rebelde. Me he rebelado en contra de lo obsoleto del mundo académico. He investigado parcelas diversas como el arte dramático, las terapias y la espiritualidad porque resonaban conmigo y me aportaban algo en ese momento de mi vida, no porque tuvieran salidas. Autenticidad y valor son dos de los mas importantes valores en mi trabajo. Busco la verdad y no me asusta lo incomoda que me pueda hacer sentir el confrontarme con mi lado oscuro. La toma de consciencia, el descubrir nuevas verdades acerca de mi misma, me hace sentir liberada. El crecimiento que trae consigo compensa el dolor y el esfuerzo. Este es el espíritu que transmito a mis clientes cuando nos embarcamos en sus procesos de búsqueda personal.

¿Que he aprendido de mi relación con este arquetipo?

Mi rebelde cuestiona la realidad de las cosas porque desea mejorarlas. Me da las fuerzas para expresar mi verdad a pesar de que pueda generar incomodidad, para luchar por lo que considero verdadero y valioso, para proteger mi integridad. Respondo ante mi propia conciencia y actúo en consonancia con mi propia verdad. 

En su version negativa me ciega y me hace reaccionar impulsivamente, haciendo y diciendo cosas de las que mas tarde me arrepiento. Cuando ese fuego se vuelve destructivo, necesito canalizarlo de manera que pueda expresar mi verdad sin herir a otros.

En mi experiencia con mi rebelde he aprendido la importancia de la humildad y lo dañino de obcecarse en posiciones rígidas y arrogantes. Cuando me empecino en mi punto de vista, me aíslo y percibo al prójimo como un enemigo, sin embargo cuando soy capaz de mantenerme fiel a mis valores y de expresar mi verdad sin necesidad de demonizar a los demás, mi rebelde esta sirviendo su verdadero propósito. En ese momento estoy conectada con mi voz interior y no necesito entrar en litigios con el exterior, no hay nada que probar ni nada que justificar. 

Cada paso que doy en la vida trato de que sea guiado por mi voz interior en esta constante búsqueda de sentido y verdad que caracteriza a mi rebelde.

 

 

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