Destruyendo para Construir – Nuestro Miedo a Cambiar
Destroying to build. Our fear of change

Destruyendo para Construir – Nuestro Miedo a Cambiar

Destruyendo para Construir

Por Isabel Galiardo

Uno de nuestros mas grandes temores es el miedo al cambio. El cambio nos obliga a enfrentarnos a lo desconocido, a abandonar nuestras referencias y nuestra seguridad, a adentrarnos en un territorio nuevo e incierto. El cambio es muerte, implica el fin de un tiempo y el comienzo de otro.

En la Trinidad Hinduista, Shiva, el dios de la destrucción y la muerte, juega un papel fundamental en el ciclo de la existencia. Sin estas fuerzas no habría evolución, no habría transformación, permaneceríamos siempre estancados en el mismo lugar, atrapados, fijos, muertos.

Nos enfrentamos a una maravillosa paradoja, sin muerte no hay vida. Para poder crecer, evolucionar, expandirnos, necesitamos morir. Nuestra primera gran mudanza nos ocurre al nacer, morimos a nuestra existencia intrauterina al abandonar el vientre materno para comenzar nuestra vida como individuos en la tierra. Muere nuestro bebe para dejar paso al niño, el niño cede su lugar al púber y este al joven, al adulto, al anciano. Las distintas etapas vitales nos llevan por sucesivas muertes y resurrecciones. La vida nos arrastra, nos impulsa hacia delante, nos moviliza y transforma, matándonos y haciéndonos renacer mil veces.

A nivel psicológico cada vez que ganamos comprensión, que abandonamos una vieja creencia, que soltamos un determinado prejuicio, estamos dando espacio al nacimiento de algo nuevo, mas abarcante e inclusivo. Es un acto liberador y enriquecedor al que preceden tensión, rigidez y resistencia. Algo esta a punto de tocar a su fin y nos cuesta.

A lo largo del camino pasamos por momentos de cambio en los que sentimos miedo, nos contraemos y nos resistimos. A veces esta resistencia se debe a que no confiamos en nuestras capacidades para superarlo o no logramos verle sentido. Los procesos de cambio nos enseñan acerca de nuestros miedos y apegos, de aquellos aspectos nuestros que necesitan crecer. Es precisamente en esos momentos cuando tenemos la oportunidad para escucharlos, para reconocerlos, para enfrentarlos con suavidad y firmeza. La clave esta en confiar, en seguir adelante, en avanzar hacia el aparente vacío, a pesar del vertigo. En ese momento no tenemos la claridad para ver a donde nos conducirán nuestros pasos, solo la certeza de que algo se ha puesto en marcha y encierra un potencial de crecimiento. Después, con la perspectiva que nos da el tiempo, nos daremos cuenta de que aquello que interpretábamos como una perdida acabaría siendo una ganancia, un progreso a nivel interior.

Cada etapa biográfica conlleva sus retos. Dependiendo de nuestras creencias, de nuestros apegos, de nuestras limitaciones y fortalezas, viviremos cada cambio como una fase expansiva y gratificante, o como una perdida intolerable y difícil de superar. En cualquier caso se trata de cultivar la confianza básica en que la vida nos sostiene y nos conduce por los caminos que son necesarios para nuestro aprendizaje y evolución. Cuando confiamos de esta manera, las transiciones son mas fluidas, nos relajamos, cooperamos y hasta disfrutamos poniéndonos al servicio de la existencia. Si nos conectamos con la sabia y amorosa corriente de la vida, esta se convierte en aventura, magia y milagro, y estamos mas disponibles a danzar con sus movimientos.

Necesitamos recordar que el cambio es necesario, es esencial para nuestro progreso, nos invita a desarrollar diferentes aspectos de nuestro ser y nos ofrece la posibilidad de vivenciar distintas dimensiones de nuestra humanidad, siempre con el fin de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Resistirse al cambio, tratar de aferrarte a la vida, es como contener el aliento, si persistes, te acabas matando. Alan Watts

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